Francia se caracteriza por ser un país que motive mucho al deporte, por lo menos en estas últimas décadas. Esta suerte de vicio deportivo tiene sus orígenes hacia los tiempos de los viejos reinados, hace más de mil años momento en el cual se jugaba al jeu de paume, el deporte más popular en los tiempos reales, convirtiéndose en una verdadera sensación en todo Europa a partir del siglo XV.
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El Jeu de paume es considerado hoy en día como el antecesor del tenis, e incluso de todos los deportes con raqueta. Pero si bien hoy en día se conoce como un juego utilizado con paleta, originalmente habría sido practicado con las palmas (Paume significa palma en francés, derivando de esta palabra su nombre: juego de palma). La pelota, era una bola confeccionada con cuero de oveja para garantizar la amortiguación del golpe. A su vez, los participantes debían untarse sus manos con aceite y luego cubrirlas con harina para evitar que la pelota no resbalara.
La capital del juego fue por excelencia París, dado que allí se confeccionaban con gran detallismo las bolas especiales para este deporte, realizadas por los artesanos parisinos, llamados les paumiers. Hacia 1292, se encontraban censados 13 artesanos dado a la baja demanda de bolas. Pero poco tiempo después, gracias al fervor que este juego provocó, las bolas pasaron a ser un botín preciado para los piratas, y los artesanos debieron trabajar con todos sus esfuerzos, durante varias generaciones, hasta el siglo XVIII, momento en el cual se introduce el caucho, el cual reemplaza las viejas pelotas de cuero.

