Quesos de Francia: Tradición y Variedad
La tradición de los quesos en Francia es antigua y muy conocida en el mundo entero por su alta calidad y sobretodo por su gran variedad. Los quesos y los vinos son los productos de la gastronomía francesa más exportados a diversas partes del mundo y que además se complementan de gran manera.

Know Your French Cheeses por Zeetz Jones
Si usted viaja a Francia y decide probar alguno de sus aromáticos quesos, lo primero que deberá conocer son las palabras adecuadas para pedirlos o comprarlos. Si lo que quiere es ir a una tienda de queso o quesería deberá preguntar por “Le Fromagerie“, una vez dentro pedirá su queso como “Le fromage“, si desea un queso de vaca dirá “fromage de vache” y si prefiere uno de cabra deberá decir “fromage de chevre“, si quieres probar el queso feta entonces debes pedir el “fromage de brebie“.
Sin lugar a dudas, los quesos más conocidos de Francia son el Camembert y el Brie, sin embargo existen muchas más opciones con diversidad de precios, formas, olores, colores y más. En Francia, hablar de quesos se convierte en un tema apasionante. No existe familia francesa que desconozca las formas como comerlo y se encontrarán muy gustosos y orgullosos de enseñarles a los turistas con nulos conocimientos de quesos.

Los diez tipos principales de queso francés son el Camembert, Brie, Roquefort, Boursin, Reblochon, Munster, Pont L’eveque, Epoisses, Chevre, y Tomme de Savoie. El primero en la lista es el más conocido y se produce en la región de Normandía.
La producción de este queso se remonta al siglo XVIII y era uno de los quesos favoritos de Napoleón Bonaparte. Su sabor suele caracterizarse por ser ligeramente salado y su apariencia es de color pastoso amarillo. Lo más recomendable es comerlo con pan baguette y si se trata de maridarlo con algún vino, un tinto de Bordeaux o Burdeos es la opción perfecta.

Cheese Plate por Halans
El queso Brie, elaborado con leche de vaca al igual que el Camembert, se produce en la zona de Ille de Francia a unos 50 kilómetros de la ciudad de París. Su nacimiento data de la época en la Carlomagno visitaba estas tierras y en sus crónicas cuenta las impresiones sobre el buen sabor del queso Brie. Se dice también que el último deseo del rey Luis XVI antes de ser sometido en la guillotina era comer un bocado de queso Brie. Es perfecto para acompañarlo con una copa de champagne. Son muchas las razones para degustar de uno de los bocadillos más ansiados por los franceses, y mejor aún en compañía de un buen vino.
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